Hay un problema con la basura
- recolecta.ltda
- 27 jul 2020
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A pesar de la abundante presencia de iniciativas de concientización ambientales, ecológicas
y de reciclaje que nacieron con posterioridad a los años 60’s en Estados Unidos (García, 2014), la generación de basura, escombros y desechos domiciliarios continúa siendo un problema en todo el mundo. Basta con observar sitios eriazos, contenedores destinados al acopio y recolección de la basura, vertederos y rellenos sanitarios, así como reportajes y noticias indicando el problema de la basura y su relación perjudicial con el medio ambiente y los océanos. Tal es la magnitud de la situación, que para 2050 (hablando sólo de los residuos plásticos), con una población mundial estimada que llegará a los 9.000 millones de personas (OCDE, 2012), se tendrá una producción acumulada de 12.000 millones de toneladas métricas de plástico en el mundo, donde sólo el 20% recibirá algún tratamiento ambiental que evite la llegada de éstos a los océanos (Guzmán, 2017).
De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional del Medio Ambiente en Chile (DESUC, 2018), el segundo problema principal ambiental de acuerdo a la percepción de la población es la basura. Debido a ello, el Gobierno de Chile ha buscado cambiar el enfoque de la basura a uno de residuos, donde éstos son la materia prima de un rubro con mucho potencial.
El Ministerio del Medio Ambiente está trabajando intensamente en la forma de implementar
esta nueva mirada a través de la elaboración de una Ley General de Residuos, la que involucra promover la prevención en la generación de residuos y, si ello no es posible, fomentar, en este orden, su reducción, reutilización, reciclaje, valorización energética, tratamiento y la disposición final de los mismos, como última alternativa (Benítez, 2010).
Una de las razones que impide dar con una solución definitiva, es el hábito de los individuos
respecto al consumismo: cada producto es susceptible de generar basura, escombros y residuos domiciliarios. Tal como lo describen Grinberg, Dafunchio y Martiñán (Silvia Mariela
Grinberg, 2015), esta sociedad de consumo es una constante productora de cosas destinadas a desechar. En esta actitud, las personas dentro de sus hogares y comercios, resuelven deshacerse de la basura acumulando cierta cantidad de residuos de todo tipo (líquidos, sólidos y/o semisólidos) en una bolsa plástica que es acopiada junto con otras en contenedores de basura, cuyo contenido es vaciado en camiones y transportado a cargo de la municipalidad respectiva (contextualizando y circunscribiendo el problema a la región de Valparaíso, Chile) a vertederos o rellenos sanitarios dispuestos para acumular la basura hasta no dar abasto con el paso de los años. Mientras que por su lado, los electrodomésticos y muebles desechados en su mayoría, no tienen un destino final definido.
Con estos antecedentes, la solución al problema de la basura se asocia al reciclaje, sin
embargo, ”Chile no cuenta con una industria de reciclaje, lo que se vincula con los escasos
incentivos para la reducción y reutilización de desechos” (CEPAL/OCDE, 2016); en consecuencia, la población en su mayoría ha manifestado no llevar a cabo efectivamente la actividad de reciclar debido a que: Hay falta de costumbre, no hay dónde reciclar, o simplemente por comodidad. A raíz de eso, se identifica el origen del problema: el momento del consumo y la disposición del envoltorio, producto y/o artefacto consumido o por desechar. Por tanto, surgen las siguientes interrogantes y conjeturas:
¿Cómo se gestiona la basura? La primera idea sugerida respecto a los residuos sólidos
domiciliarios es separar en el instante del consumo el residuo por “tipo de material” a
reutilizar: plástico, papel, vidrio, lata de aluminio, etc. Pero, ¿dónde se depositan los materiales separados? O, ¿dónde se dejan los muebles o electrodomésticos que se quieren desechar? Pensando que los individuos habitan en casas y departamentos, a simple vista o cercanía no se hallan maneras de llevar a cabo esta primera idea. Y además, ¿qué sucede con los residuos líquidos como el aceite de fritura, los restos de comida, etc.? Entonces, ¿los individuos deben dejar esta responsabilidad a la municipalidad, a los privados, al gobierno? ¿son los mismos individuos los que deben ser responsables? ¿hay algún término medio? Por consiguiente, tal como se mencionó anteriormente, la solución debe considerar como variable importante a los “individuos”, pero no dejar que la solución dependa completamente de ellos, si no que la población participante debe tener voluntad de solución así como límites en su actuar para dejar a otros individuos más hábiles la ejecución de la propuesta de solución.
García, J. (2014). La historia de la basura. ¿Hemos cambiado? Recuperado de:
http://www.cienciahistorica.com/2014/09/25/la-historia-de-la-basura-hemos-cambiado/ el
16 de Abril de 2018.
OCDE (2012). PERSPECTIVAS AMBIENTALES DE LA OCDE HACIA 2050. Recuperado
de: https://www.oecd.org/env/indicators-modelling-outlooks/49884278.pdf el 16 de Mayo
de 2018.
Guzmán, L. (2017). En 2050, la Tierra estará bajo 12 mil millones de toneladas de desechos plásticos. Recuperado de: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=380530 el 16 de Mayo de 2018.
DESUC (2018). Encuesta Nacional de Medio Ambiente. Dirección de Estudios Sociales,
Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Benítez, M. I. (2010). Primer Reporte sobre manejo de Residuos Sólidos en Chile. Comisión
Nacional del Medio Ambiente, Chile.
Silvia Mariela Grinberg, Sofía Dafunchio, y. L. M. M. (2015). BIOPOLÍTICA Y AMBIENTE
EN CUESTIÓN. LOS LUGARES DE LA BASURA. Horizontes Sociológicos, 1-2013,
páginas 115-142.
CEPAL/OCDE (2016). Evaluaciones del desempeño ambiental: Chile 2016. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Recuperado de: https://www.cepal.org/es/publicaciones/40308-evaluacionesdesempeno-ambiental-chile-2016 el 16 de Mayo de 2018.

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